diariodelinsomne |
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NO hay absolutos ¡!!!!!!!!!!!! – gritó y se fue... es que él era algo así como un espíritu religioso sin religión. Para él el absoluto negaba al hombre en su sentido mas íntimo... Cómo alguien puede creer en la eternidad, lo opuesto a su ser? Preguntaba borracho de ira. ¡!!!!! Creo en el hombre pero soy pesimista con respecto a él, a su futuro ¡!!!!!! Lo único que me une al hombre, a mis cercanos y extraños vecinos, es el dolor...., Luego nunca mas lo vi. “ ... a loaded gun won´t set you free /... so you say...”, escribió uno de los últimos poetas del rock. El suicidio, pese a una tradición que lo vincula con la cobardía, es una extraña especie de valentía. Es la valentía que nos impulsa a vulnerar el miedo mas profundo, el miedo a la muerte, el miedo a lo que nos niega, el miedo al mas profundo destierro, al destierro del cuerpo. Los héroes griegos luchaban con cíclopes o minotauros, luego de que la perspectiva “mítica” del mundo cayera, la lucha de los héroes urbanos es contra esta tentación de suprimirse. Esta tentación, este impulso, radica en tener la posibilidad de arrancarse del ser, en el momento que uno lo disponga, es violentar la voluntad divina, es preguntarse si el dolor terminara, o si el “amor es suficiente”, es en definitiva, plantarse ante la vida de modo escrutador y escupir en el rostro del mañana. Es la libertad absoluta, es la fuerza de no-ser. Quien haya escuchado atentamente la canción de Melingo “el violín de Becho”, no puede, luego de eso; salir de un estado de cierta angustia, de un paisaje crepuscular donde los días de sol se resquebrajan y se agrieta la existencia. La angustia que la canción pone de manifiesto es la “imposibilidad” o mejor la tensión entre condiciones materiales, es decir, posibilidades técnicas de la época y nuertos inerior, nuestra imaginación. Esta canción muestra una relación de amor-desilusión entre músico e instrumento. El duelo baudeleriano de la ceración poética se asoma por entre los acordes mayores...”becho tiene un violín que no ama, pero siente que el violín lo llama / por las noches como arrepentido vuelve amar ese triste sonido” es el duelo, la angustia que provoca el acto de crear, de sacar de nuestros fantasmas, de nuestras desidias los perfumes ocultos, no solo de nuestras vidas, sino también de nuestras taras..., “pues amar y cantar eso cuesta”. Woyzeck, el insomne. La actualidad, la epocalidad de la música no está dada solamente por el sonido. Las expresiones artísticas son producto de una época, son el producto técnico de una época. Están determinadas por su soporte técnico, del cual no pueden despegarse. Son el producto de la sensibilidad de la época en la que se enmarcan. Parten de un substrato técnico, de una manera de recepcionar, de percibir y vivir la música. Pero esto no quiere decir, que no sean críticas de la época y de los modos de producción de las que parten. Parten de su época, la cruzan y se vierten sobre la tradición dejando una aire que las recuerda. Se instauran en la tradición, primero como vanguardia y luego como influenza. Woyzeck, el insomne La máxima de Godar que dice: “el cine debe filmar su época”, puede ser aplicable también a la música. Representar una época, sonar a una época, representar el sentir, la existencia en una época; esto es lo que diferencia a las bandas influyentes en el ámbito del rock. En esta foto de una de las bandas mas importantes de los últimos años (joy Division) encontramos lo que podríamos llamar el aura de su época. Mas allá de los gestos distraídos y las poses descuidadas que hacen pensar en una foto casual; las paredes que aparecen el fondo de la foto nos muestran una especie de barrio urbano y fabril. Es el patio interno de una de esas construcciones de las zonas fabriles de Manchester. El agua que corre o corrió a los pies de los cuatro jóvenes da un aspecto de caños rotos y descuido. El agua se confunde con las sombras de un banco rustico, creando grietas en el piso. Pero lo que mejor plasma este aire de sordidez que envuelve a J D es indudablemente su música. No se pueden escuchar esos bajos gordos y plásticos a la ves sin que se vengan a la memoria las líneas de ensamblaje de alguna fabrica. Ellos los precursores (junto con los alemanes Einstruzende Neubauten) del rock industrial. Las baterías maquinales, con sonidos arriesgados para la época y la lírica desgarrada de Ian Curtis, como cantando en el fondo de una caverna... como si los ecos que quedan detrás de su voz corrieran hacía él..., lo reclamaran ... y ese reclamo haya sido oído en la noche de mayo de 1980. (lírica que, por otro lado, se puede rastrear en diversas tradiciones poética, como el desenfado de Rimbaud al decir “senté a la belleza en mis rodillas y la sentí amarga”; en el desenfrenado Edipo de Jim Morrison, en las imágenes adormiladas y lentas de la velvet undenground, etc) hicieron de esta banda la mejor en las últimas décadas... habrá terminado la historia del rock con la muerte de Curtis ? Es que nadie mas se enfrentara a la realidad con mirada disconforme ? Habrá sido Ian Curtis el último de los poetas malditos del rock ? Woyzeck, el insomne |
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